viernes, 13 de marzo de 2009

tipos de discursos

DISCURSO
DEFINICIÓN DE DISCURSO
Se puede definir el discurso como “toda sucesión de palabras, extensas o cortas, que sirva para expresar lo que discurrimos, debe ser adecuado, es decir, ordenado, acomodado y proporcionado para lo que se quiere, perfecto para el caso”.
Esta definición sugiere que el comunicador sabe lo que quiere con su discurso, y lo organiza para lograr ese objetivo.
Todo discurso posee tres partes fundamentales: la introducción, el desarrollo y la conclusión. A su vez, la introducción tiene cuatro funciones: captar la atención del público, establecer una relación positiva con el público, justificar el tema y anunciar al público la información que recibirá.
DEFINICIÓN DE DISCURSO POLÍTICO
El Discurso Político, es una práctica política, importante para la creación de consenso para la argumentación. El desarrollo del discurso político tiene que ver con la cultura política del país, pues condiciona al discurso y se adapta a los cambios de la sociedad.
Según la Dra. Haider, expresa que el discurso político está producido por aparatos instituciones especializadas relacionadas con el poder, lo anterior se especifica en: el Estado, Partidos Políticos y otros actores políticos.
Por lo tanto se define como Discurso Político, la sucesión de palabras que se comunica al público a través del actor político, producida por las instituciones relacionadas con el poder y condicionada por la cultura del país.
CARACTERÍSTICAS DEL DISCURSO POLÍTICO
Según la Dra. Haider, algunas características del Discurso Político son las siguientes:
Producidas por instituciones especializadas (Estado y Partidos Políticos)
Los sujetos políticos tiene características especiales, carisma.
Es argumentativo en la refutación del mismo.
Lo anterior quiere decir que el personaje que emite el discurso se encuentra respaldado en lo que dice y lo que hace durante el discurso, es decir como se comporta, cualquier político no puede hacer política, debe tener un carisma, dominar la cultura política del país, además de que su lenguaje político sea entendido por la gente.
CLASIFICACIÓN DE LOS DISCURSOS POLÍTICOS
Es clasificado en tipos:
Generales
Subtipos o Géneros .
El Discurso General, se enfoca a un tema en cuestión. En cambio los Subtipos de Discurso, como género están los siguientes:
Discurso pedagógico político
Ensayo político
Discurso político teórico
Discurso de campaña política.
MENSAJE POLÍTICO
Según Joseph Klapper, el mensaje parte por el emisor y culmina con la decodificación que realiza el receptor. Esta primera comunicación se complementa con una segunda fase que comienza con el reenvío del mensaje retroalimentado por parte del receptor y finaliza con la transmisión de un nuevo mensaje por parte del emisor. Los sucesivos ciclos de reconstrucción del mensaje forman así un sistema circular que genera sus propios factores de cambio o adaptación. El medio que interviene en el proceso de comunicación refuerza, debilita o contradice el mensaje.
Según José Dader, el proceso de comunicación se transmite por mensajes políticos por un emisor a un receptor con la intención de producir una toma de postura en el receptor. El mensaje es político, cuando su contenido o función es explícitamente política, puede que primariamente no se dé un contenido político, pero los efectos tendrán la posibilidad de desenvolverse en éste ámbito.
Por ejemplo, el Congreso Nacional, emite un mensaje, la cual provoca una determinada reacción en la Opinión Pública, puede que ésta reacción sea o no la pretendida por este organismo.
Según Daniel Scheinsohn, la organización emite mensajes intencionales y no intencionales. Los primeros son los que buscan un proceso de codificación técnicamente asistido para que logren el efecto buscado. En cambio los mensajes no intencionales son estímulos accidentales, por lo que se convierten en menos gobernables.
Se puede definir como mensaje político el proceso que comienza con el mensaje del emisor que se retroalimenta con la respuesta del receptor, la retroalimentación sugiere una toma de postura, la cual puede ser intencionalmente o no.
EL PROPÓSITO DEL DISCURSO
El primer paso para la planeación del discurso es decidir el objetivo de éste. Cuando el orador quiere hablar en público necesita saber la razón por la cual quiere hacerlo. También debe saber qué es lo que quiere obtener del público. De esta forma podrá optimizar sus esfuerzos en la preparación del mensaje, para que de esta forma cada argumento, imagen y palabra contribuyan para lograr su objetivo.
Cuando una persona se comunica en público lo hace principalmente para informar o estar informado, para persuadir o estar persuadido. Un discurso informativo podría ser muy entretenido y persuasivo, aunque estos elementos no fueran objetivos del orador, un discurso de entretenimiento podría informar y persuadir, y un discurso persuasivo también podría entretener e informar.
PARTES DEL DISCURSO:
El discurso, según el ámbito en que toque disertarlo o el grupo al que esta dirigido, obedece a diferentes esquemas o partes -como se verá en los capítulos siguientes-, pero, para efectos de un discurso de corte genérico podemos decir que consta de tres partes bien definidas, cada una de ellas con sus propias características y ligadas intrínsecamente la una con la otra para lograr el cometido esperado.
1° INTRODUCCIÓN:
Es el inicio del discurso, sirve para motivar la atención del público hacía las palabras del orador y para dar a conocer, brevemente, en que consistirá el tema a tratarse y los objetivos que se esperan alcanzar. Pueden utilizarse hasta cinco formas diferentes de introducción, cada una de ellas según el público y la ocasión en que toque pronunciarlas:
Fraseológico:
Puede iniciarse mencionando una frase célebre, un poema, las letras de una canción o un pasaje bíblico que tenga relación con el tema a tratarse. Por ejemplo, para un discurso sobre "El éxito" se puede iniciar diciendo: Señores, como decía el Dr. Cristian Barnard, "El éxito comienza con la voluntad del hombre... piensa que puedes y podrás,… todo esta en el estado mental del hombre".
Anecdótico:
El público es un grupo de personas que siempre muestran curiosidad por conocer algo peculiar sobre el expositor o sobre el tema que se esta presentando. Contar una anécdota de nuestra vida o sobre otra persona suele cautivar la atención de los oyentes. Por ejemplo: “Amigos, quiero contarles lo que me ocurrió la noche en que, en vez de besar a mi esposa bese a su hermana gemela, ese día yo estaba…”
Humorístico:
También es valido contar un chiste u ocurrencia graciosa que tenga relación con el tema. No siempre los discursos tienen que ser serios o aburridos, la jocosidad le pone la chispa de vida a la exposición y evita que el público se canse o se aburra. Ejemplo: "¿Mamá, las pasas vuelan?" No hijito, ¿porque? "¡Ah... entonces me comí una mosca!"
Interrogativo:
Esta introducción consiste en hacer preguntas al público sobre el tema a abordarse, pero nunca esperar una respuesta pues las preguntas son sólo de tipo referencial. El hacer preguntas sirve para demostrar al público que nosotros sabemos algo que ellos no saben y que estamos ahí para instruirlos. Ejemplo: ¿Sabían ustedes que don José de San Martín era “drogadicto”? ¿Sabían ustedes que Ramón Castilla nunca liberó a ningún negro?
Teatralizado:
Es una forma efectiva de llamar la atención del público y comunicarle el tema que vamos a exponer. Se hace uso de la mímica, expresividad corporal y mucho ingenio. Por ejemplo, salir al frente y soltar un vaso de vidrio al suelo; éste se hará añicos pero nos dará pie para hablar, por ejemplo, de la Ley de la gravedad, sobre la destrucción del mundo o sobre cualquier otro tema relacionado.
2° DESARROLLO.-
Es la parte medular del discurso, en ella el orador desarrolla su idea central de forma clara y detallada. En el desarrollo se explican los argumentos en los que se basa nuestra teoría o hipótesis, también sirve para refutar las ideas, ejemplificar una demostración y adoptar una posición académica especifica. Algunas recomendaciones dignas de tenerse en cuenta en el desarrollo del discurso son las siguientes:
• Documentarse ampliamente sobre el tema a exponerse.
• Cerciorarse de la veracidad de los datos a exponerse, no sea que nos retruquen y nos hagan pasar un mal momento.
• Elaborar un pequeño esquema de las ideas a presentarse.
• Citar ejemplos, anécdotas, cifras y/o casos reales relacionados con el tema para hacerlo más didáctico.
• Y sobre todo, hacer un discurso ameno y no muy extenso.


DESARROLLO DE UN DISCURSO


Considerando el carácter inconstante de la atención, un discurso largo puede resultar fastidioso, no debe durar más de 45 minutos.
• Si el esquema del discurso es complicado y los pasos a seguirse no son claros, puede perturbar la atención de los oyentes.
• La exposición de la parte central de nuestro discurso debe poseer un atractivo interés para los oyentes.
• El auditorio debe mantenerse atento; concentrado en nuestra charla, esto se logra por medio de preguntas adecuadas, dinámicas grupales y dejándolo participar.


3° CONCLUSIÓN.-
La conclusión es la parte final del discurso, en ella el orador hace un breve resumen de lo tratado, mencionando los puntos más importantes de la exposición o realizando recomendaciones que se desprenden del tema central. La conclusión es un elemento estratégico pues lo que se dice queda sonando en los oídos del público y tiene mayor probabilidad de quedar en la memoria. Para efectos de conclusión y/o despedida, recomendamos las siguientes 05 formulas:


Fraseológico:
Se puede culminar mencionando una frase célebre o algunas palabras impactantes o motivadoras. Por ejemplo: “Y ya para terminar permítanme decirles que, ‘el éxito esta compuesto de 1 % de inspiración y de 99 % de transpiración’, Muchas gracias."
Con vivas o hurras:
Esta es una forma de conclusión que tiene por objeto dejar motivados a los oyentes a través de su participación activa y “cantada”. Por ejemplo: _ "Y ya para terminar, queridos amigos: ¡Viva la oratoria!” _ ¡Viva! -contesta el público. _ “¡Viva el éxito!” _¡Viva! –vuelven a contestar los oyentes.
Por respuesta del público:
En esta modalidad el orador hace una serie de preguntas al auditorio para que le contesten a través de un “Si” o un “No”. Las preguntas deben ser siempre de corte positivo. Por ejemplo: _ Señores, ¡¿somos los mejores?! _ ¡Si! -responde el público. ¡¿Somos triunfadores?! _ ¡Si! -vuelve a contestar el auditorio.
Por agradecimiento:
El orador culmina su exposición agradeciendo a los organizadores, auspiciadores, público presente y algunas veces a los oradores que lo antecedieron. Ejemplo: _ "Y para culminar quiero expresar mi agradecimiento a la Cámara de Comercio por haber permitido mi presencia esta noche... Hasta pronto"
Mixto:
Es una forma que combina indistintamente los diferentes tipos de conclusiones existentes. Pueden mezclarse una forma fraseológica con una de agradecimiento. Ejemplo: “Para despedirme quiero expresar mi agradecimiento a la Universidad Nacional de Trujillo por haberme permitido estar con ustedes y sobre todo reiterarles aquellas palabras cristianas que dicen: ¡Sed firmes hasta el fin y recibiréis la corona de gloria…Hasta siempre.”


Discurso literario y discurso académico. Argumentación, estructura y preparación. Comparación de ambos tipos.


Comparación del discurso académico y el discurso literario.
Un discurso literario puede usar los esquemas discursivos factuales, esto es, puede simular las estructuras argumentativas como parte de su estrategia para guiar la interpretación. Por ejemplo, el cuento Pierre Menard, autor del Quijote de Borges usa la estructura del ensayo académico para construir un verosímil y reflexionar sobre la literatura y el lenguaje, pero también para ironizar el discurso del humanista académico. Por otro lado, en la era de las tecnocracias, los especialistas son considerados los dueños de conocimientos cada vez más especializados, lo que abre la posibilidad del engaño con fines políticos mediante el uso de los esquemas discursivos académicos para excluir o asombrar al ciudadano que no es especialista. Por ejemplo, en estos días se suele decir que los economistas, administradores y contadores saben cómo "gerenciar" el país, y que por tanto, nosotros, los ciudadanos comunes no podemos opinar sobre el programa económico. O vemos en la televisión a los ingenieros constructores de colegios que se caen y a los funcionarios públicos encargados de la supervisión de las obras responsabilizándose mutuamente... y ambos usan terminología especializada. O escuchamos explicaciones jurídicas, como la del domingo 22 de junio, en la que el profesor universitario, congresista y ministro de justicia, Sr. Hermosa, defendió en la televisión la destitución de los magistrados del Tribunal Constitucional pero nunca mencionó el argumento principal de sus contrarios, esto es, la aplicación del principio del control difuso para declarar inaplicable la ley de la segunda reelección del Sr. A. Fujimori (el periodista N. Lúcar reveladoramente tampoco mencionó el argumento).
Es bastante obvio que el discurso factual en general, y académico en particular, es distinto del literario pues las condiciones de su producción material están determinadas por un mercado de conocimientos fuertemente reglamentado, mientras que el discurso literario se disgrega en una cantidad enorme de circuitos culturales y económicos paralelos. Si el desarrollo histórico del discurso literario está dominado por el principio de renovación y conservación constante, el del discurso académico es predominantemente conservador. Esto quiere decir que los esquemas discursivos académicos permanecen más o menos iguales a lo largo de las décadas, no así los esquemas discursivos literarios. Por otra parte, el discurso literario puede usar y transgredir esquemas discursivos no ficcionales fácilmente, pero no el discurso académico. Este, más bien, proporciona esquemas discursivos que pueden ser usados con fines extra-académicos. Estas diferencias no alcanzan a borrar el hecho de que ambos tipos de discurso tienen un carácter retórico que proviene de la necesidad de ser verosímiles y de persuadir, aún cuando la persuasión tenga distintos móviles.
En Ficción y dicción, Genette examina si el discurso narrativo factual tiene las mismas propiedades -orden, velocidad, frecuencia, modo y voz- que el discurso narrativo ficcional y llega a las siguientes conclusiones:
El orden de los eventos no es estrictamente cronológico, sino que el relato presenta una versión que dice ser el orden. Es propio tanto del discurso literario como del factual. Ningún narrador, ni en ni fuera de la literatura, puede conservar un orden riguroso en la cronología; así, nada impide ni al discurso literario ni al factual el uso de analepsis y prolepsis. Se pude hacer una comparación entre el orden de la historia y el orden del relato sólo si se dispone de información sobre la sucesión temporal de los hechos fuera del mismo relato.









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